miércoles, 16 de enero de 2008

Teoría de la cueva


Esa tapita se acerca
girando de costado, llega:
¡Imponente pata negra!
es todo lo que jamás verá
pero para ella es toda su realidad

Espejo de agua que la mira de lejos
-simple charco pa simples mortales-
(qué será entonces pa los gigantes)

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La teoría de la cueva dice que el ermitaño de la cueva sólo conoce el afuera por las sombras reflejadas en la entrada de la cueva.
La realidad, entonces, es mucho más de lo que él puede percibir.
Lo mismo nos pasa a nosotros; seguramente nunca vislumbraremos ese "afuera de la cueva".
Con suerte si asomamos las narices.
Aunque si (saliéndonos de lo científico) le diésemos un foco cotidiano, sería ésto mucho más interesante y hasta nos llenaría de coraje.
Coraje de hacer cosas buenas por nosotros, por los demás... ¡¡por el mundo!!
Esas cosas que siempre decimos - y sabemos - debemos hacer, pero es más fácil seguir igual...
Si hasta a veces nadie lo exige (pero una vocecita dentro sí lo hace - ¡¡qué manera de no hacernos caso, che!!)

Yo por ejemplo,
quiero hacer teatro
quiero aprender a cantar
quiero aprender a bailar algo específico
quiero pensar menos
quiero meterme en algún proyecto copado
quiero quiero quiero
quiero seguir conociendo lugares / gentes hermosos/as
quiero leer más y mejor
quiero darle más bola a mi perro
¡¡quiero hacer ejercicio de una vez!!
quiero aprender italiano, francés, un idioma de Africa y uno de Asia (pero uno por vez)
quiero decir más "te quiero", abrazar más

¡Al infinito y más allá!

Me juí de ferias

¡¡Bezotos!!