viernes, 14 de noviembre de 2008

No me inspirás para escribir nada, archivo en blanco…
Pero sos mi único recurso en una tarde de cielo pedregoso que no se suelta por miedo a largar las blancas bellotas sobre frutos y flores; sobre tantas lindas plantas que no deberían romperse.

Nunca me había sentido por dentro tan como el cielo allá arriba.

¿Es la época del año que tiene a la gente tan susceptible? ¿Es por eso que lloro si me miran, si me hablan, si me acuerdo, si no recuerdo, si tengo ganas, cuando no también…?

¿Cómo se antepone uno a todo ésto?



Hoy me sirvió ni más ni menos que una ducha tibia, con esponja bien rasposa por mis piernas.