sábado, 18 de diciembre de 2010

Tarde cinza

Hoy como también ayer
camino esa calle larga y vacía -
parece domingo.
Me contengo las ganas de llorar...
como quien se hace encima,
quiero llegar rápido a casa.

Quiero descansar la vista
y miro al cordón de la vereda
pero ahí está como esperándome:
un perro muerto,
patas hacia arriba, durito, enterito,
sólo para mis ojos cansados...
Puro reflejo, es el perro espejo.

Llego a casa y me desplomo en llanto
pero hay visitas,
y el chivo para navidad
espera en el canasto afuera
a que pase el basurero
para reunirse tal vez con el perro
(solo que hoy es sábado).

Hoy, como también ayer...

Hoy me duele la vida.

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